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Refrigeración, gases fluorados y efecto invernadero

Desde hace unos años se vienen desarrollando unas férreas normativas en el uso de determinados gases fluorados. Dichos gases se usan para labores de refrigeración, tanto fijas como móviles, en diferentes ámbitos. Desde la firma del protocolo de Kioto, en 1997, la Comisión Europea se comprometió a minimizar y regular más su uso.

Esto se debe principalmente a que esos gases son muy dañinos para el medioambiente, destruyen la capa de ozono y favorecen la aparición del famoso efecto invernadero, que acaba por elevar las temperaturas del planeta provocando el cambio climático.

Entre las labores de disuasión del uso están la subida del IVA, que recomendó la propia UE, y que nuestro Gobierno puso en marcha en 2013 de manera indirecta, a la venta de refrigerantes fluorados. Otra de las medidas que se tomaron, tanto desde Europa como desde España, fue la obligatoriedad de utilizar personal cualificado para instalación, reparación y montaje de sistemas de climatización, medidas que en algunos casos ya venían reflejadas en la normativa de Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE).

Revisiones de aparatos con gases fluorados y el compromiso de Europa

La obligatoriedad de reparación de fugas en el plazo de un mes también contribuye a elevar el control sobre el tema, así como la periodicidad de realizar revisiones cada 6 ó 12 meses a aquellos aparatos que lleven una carga superior o igual a 3kg de gases fluorados.

El compromiso de Europa de acabar paulatinamente con estas emisiones ha provocado la creación de otros refrigerantes mucho más respetuosos con el medioambiente. Gracias a estas medidas, poco a poco lograremos un confort interior completamente respetuoso con el exterior.