La eficiencia energética se ha convertido en uno de los objetivos principales de los países desarrollados. Su finalidad última es reducir las emisiones y lograr un mayor aprovechamiento de los recursos energéticos. Para ello, la Unión Europea ha elaborado una directiva que promueve el uso de energías renovables, además de exigir un mínimo de eficiencia energética.

 

La Directiva ErP

La Directiva ErP (Energy Related Products) tiene como objetivo regular la eficiencia energética de los sistemas de calefacción y aguas calientes sanitarias (ACS), así como hacer descender el ruido de dichos sistemas. Se aplica a todos los productos comercializados a partir del 26/09/2015. También incorpora una exigencia para las emisiones de NOx, que entró en vigor el 26/09/2018.

 

Cómo mejorar la eficiencia energética de nuestra instalación de agua caliente

A partir de las fechas indicadas en la normativa, todos los productos deberán cumplir con los requisitos establecidos. No obstante, también es posible mejorar la eficiencia energética de una instalación antigua de ACS. Para concretarlo más, nos centraremos en las calderas de condensación, en los sistemas de energía solar y en los acumuladores.

Las calderas de condensación

Están reemplazando a las calderas convencionales, debido a su rendimiento energético superior. El gas generado para calentar el agua también se condensa permitiendo aprovechar el calor latente de vaporización, con lo que los rendimientos superan el 100 %, adecuándose a la directiva ErP.

En las calderas convencionales no se podía aprovechar la condensación, ya que el agua se mezclaba con los óxidos de azufre, dando lugar a ácidos que corroían la estructura. Ahora, el uso de combustibles de bajo contenido en azufre, como el gas natural, nos abre la puerta a esta tecnología.

Los sistemas de energía solar

También es posible abastecer nuestra instalación de agua caliente con energía solar. Con la entrada en vigor de las nuevas normativas de urbanismo, todos los edificios han de contar con un determinado número de paneles solares.

El funcionamiento del panel solar es simple: la energía solar es captada por la lámina, y el agua circula a través de unos tubos, ascendiendo por la placa a medida que se calienta. Dicha agua caliente se recolecta en un acumulador para su posterior uso en la vivienda o comercio.

Aunque son económicos estos sistemas dependen de la luz solar, por lo que se recomienda su instalación como apoyo a una caldera de condensación.

Los acumuladores

La principal función es acumular el agua caliente y administrar su uso. Dependiendo del tamaño y del uso de la red de ACS seleccionaremos la capacidad de nuestro acumulador. A mayor capacidad, menores son las pérdidas de calor. Sin embargo, también es mayor el espacio que ocupa.

 

Algunas recomendaciones básicas de uso

Además de los equipos mencionados con anterioridad, existen ciertas pautas encaminadas a la mejora del rendimiento energético de nuestra instalación:

– Revisar las tuberías para testar el aislamiento de estas, y en caso de hallar fugas, repáralas inmediatamente.

– Controlar la temperatura de la caldera y el acumulador. A mayor temperatura, mayores serán las pérdidas de calor. En consecuencia, buscaremos la temperatura necesaria para nuestro confort sin excedernos.

En definitiva, con estos consejos podremos garantizar la eficiencia energética de nuestro sistema de ACS.

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